Menos espacio de oficina, menos emisiones: el argumento ESG
Reducir la huella ambiental no empieza en crear una nueva azotea verde.
Según la Asociación de Empresas de Eficiencia Energética, un edificio de oficinas consume 2,25€/m² al mes. Y este dato cobra aún más peso cuando lo cruzamos con otro: los edificios generan alrededor del 40% de las emisiones globales de CO₂. Cada metro cuadrado que se mantiene sin usarse implica energía desperdiciada, recursos mal gestionados y una huella ambiental innecesaria.
En un contexto de emergencia climática, no medir ese impacto es ignorar una de las palancas más potentes que tienen las empresas para avanzar en su compromiso ambiental.
El acuerdo global de Dubai y la obligación de medir el espacio
En Dubai, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2023, cerca de 200 países acordaron una reducción de emisiones del 43% para 2030. No es una sugerencia. Es una obligación que afecta directamente a cómo las empresas gestionan sus espacios.
Muchas organizaciones mantienen 1.500 metros cuadrados para 100 profesionales cuando, con datos de ocupación, podrían operar eficientemente en 600 metros cuadrados. Esa diferencia representa una reducción del 60% en consumo energético y emisiones de CO2. Ese es un hecho que evidenciamos constantemente desde zityhub.
La situación es problemática porque la mayoría de empresas no tienen datos sobre cuánto espacio utilizan. Siguen calculando necesidades inmobiliarias con la fórmula arcaica de «metros cuadrados por persona» cuando deberían estar midiendo «metros cuadrados por actividad y ocupación».
La flexibilidad es el gran aliado de las empresas que quieran alcanzar objetivos ambientales ambiciosos. Porque reducir viajes innecesarios a la oficina significa reducir el consumo de energía tanto en transporte como en climatización de espacios infrautilizados.
El metro cuadrado más eficiente es el que no se alquila innecesariamente
En zityhub acompañamos a las organizaciones a medir, con datos, cómo se utilizan sus espacios de trabajo. Aplicamos tecnología para entender la ocupación y rediseñar el modelo de oficinas desde una perspectiva ESG: ambiental, social y de gobernanza. Porque la flexibilidad es el nuevo lenguaje de las empresas que quieren ser coherentes entre lo que dicen y lo que hacen.
Como a mí me gusta decir: el edificio más sostenible es el que no se construye. El metro cuadrado más eficiente es el que no se alquila innecesariamente. Y la estrategia ESG más coherente es la que se fundamenta en datos, no solo en buenas intenciones.
Fuente: Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Dubai 2023; Asociación de Empresas de Eficiencia Energética
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