El efecto martes: cuando la oficina solo se llena un día
La oficina se llenó... pero solo los martes.
El 73% de las empresas reporta el martes como el día de mayor asistencia. Muy por encima del miércoles (23%) o jueves (3%). Lunes y viernes prácticamente no existen.
Bienvenidos al «efecto martes»: el fenómeno que revela la contradicción más grande del trabajo híbrido.
Porque llevamos 5 años discutiendo el «regreso» como si fuera posible volver a algo que ya no existe. Y mientras las empresas celebran que la utilización de oficinas alcanzó el 53% —la cifra más alta desde marzo de 2020— nadie se detiene a preguntar qué significa ese número.
¿Significa que las personas quieren estar en la oficina? ¿O significa que encontraron el día exacto en que pueden cumplir sin sacrificar demasiado?
La trampa de medir ocupación sin medir propósito
La respuesta está en lo que ocurre el resto de la semana: casi nada.
El 66% de las empresas ahora exige 3 o más días presenciales. Pero la realidad es que solo uno de esos días realmente funciona. El martes se convirtió en el día ritual. El día obligatorio. El día donde todos van porque todos van.
Y el resto del tiempo, las oficinas siguen semivacías. Mientras seguimos pagando por cada m².
Hay más personas asignadas a los edificios que sillas disponibles. La tasa de ocupación global llegó al 111%. Por cada 100 asientos físicos, hay 111 personas asignadas. Las organizaciones aprendieron que no todos necesitan estar presentes al mismo tiempo.
Pero lo que no aprendieron es para qué deben estar presentes.
Porque el «efecto martes» es señal de que estamos gestionando presencialidad sin propósito. Estamos llenando espacios sin crear experiencias. O peor pidiendo 3 días porque suena razonable, pero solo conseguimos uno porque es lo único que el talento tolera.
La brecha sigue creciendo: el 70% de las empresas reporta que los colaboradores van menos días de los que se esperan. En 2024 esa cifra era 61%.
El coste del «efecto martes»: hacinamiento y oportunidad perdida
Las organizaciones responden como siempre: con más control. El 71% monitorea asistencia mediante sistemas de acceso, sensores, registros VPN. Pero solo el 29% hace cumplir su política. El 55% no ofrece ningún incentivo para que las personas quieran estar presentes.
El obstáculo principal es la resistencia del talento. Las personas no quieren volver bajo las condiciones actuales.
Mientras tanto, apenas el 15% entrena a los líderes para gestionar esta nueva realidad. El 67% deja la decisión en manos de cada manager. Sin criterios claros. Sin estructura. Y el 55% de las organizaciones no establece horarios predecibles.
5 años después de la pandemia, seguimos sin lo más básico.
El resultado es inevitable: el 57% de las empresas espera reducir su portafolio inmobiliario en los próximos 3 años. La razón principal: «necesitamos menos espacio debido al trabajo híbrido» (67%).
Están deshaciendose de espacios subutilizados. Subarrendando. Optimizando. Porque si solo se llena los martes, ¿para qué pagar por toda la semana?
Y aquí está la tensión que nadie resuelve: si reduces espacio pero concentras asistencia en un solo día, ¿qué clase de experiencia estás creando?
La utilización pico llegó al 80%. Suena bien hasta que entiendes qué significa: hacinamiento. Ruido. Cero espacio para concentración. Oficinas saturadas exactamente el día que pediste que vinieran.
El «efecto martes» revela que estamos optimizando m² cuando deberíamos estar diseñando experiencias que justifiquen el desplazamiento.
Porque si todos van el martes solo porque todos van el martes, entonces la oficina dejó de ser un lugar de trabajo para convertirse en un ritual vacío. Una casilla que marcar. Un requisito que cumplir.
Fuente: CBRE Global Workplace & Occupancy Insights Report 2026
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