La cultura que queremos preservar puede ser el problema
El mayor reto que las grandes empresas españolas anticipan de aquí a 2030 no es la productividad. No es la tecnología. No es la regulación.
Es la cultura.
El 18% de las organizaciones lo nombra como su principal desafío con el trabajo híbrido: mantener la cohesión, el sentido de pertenencia, el compromiso. Preservar lo que eran antes de que todo cambiara.
Y aquí está la pregunta que nadie hace: ¿y si esa cultura era parte del problema?
He pasado más de 30 años entrando en organizaciones de todos los sectores. He visto culturas construidas sobre el presentismo, la jerarquía visible, el control como señal de liderazgo. Culturas donde el compromiso se medía en horas de silla. Donde quien llegaba antes y salía después progresaba más, no quien aportaba más.
Esa cultura no se perdió con el híbrido. Se reveló.
Cuando el talento tuvo la opción de no estar presente para ser visto, dejó de estarlo. No porque no quisiera comprometerse. Sino porque ese ritual de presencia nunca había sido realmente un compromiso. Era conformidad. Y la conformidad no es lo mismo que la cultura.
El informe de Fundación Máshumano y de Future for Work Institute lo deja escrito con precisión casi incómoda: las organizaciones que mejor navegan el híbrido son las que lideraban desde confianza, flexibilidad y autonomía antes de la pandemia. Las que ya tenían una cultura que no dependía de ver a la gente para creer en ella.
Las que ahora sienten que "la cultura se pierde" con el teletrabajo probablemente tenían una cultura que solo funcionaba cuando todo el mundo estaba en el mismo sitio, haciendo las mismas cosas, a la misma hora. Eso no es cultura organizacional. Es logística.
«El reto no es preservar la cultura anterior. Es construir una que merezca ser preservada en cualquier formato.»
Una que genere pertenencia porque el talento encuentra sentido en lo que hace, no porque comparte metro cuadrado con sus compañeros. Esa es la única cultura que sobrevive al mundo que viene.
En zityhub llevamos años ayudando a organizaciones a hacer exactamente eso: diseñar espacios y experiencias que generen pertenencia real, no pertenencia logística. Porque la cultura que depende de que todos estén en el mismo edificio no es una fortaleza. Es una dependencia.
Y las dependencias, cuando se rompen, se llaman crisis.
Fuente: Fundación Máshumano & Future for Work Institute (2026). Radiografía del trabajo en 2026. Del teletrabajo a la presencialidad: dónde estamos y hacia dónde vamos.
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